RELATO: EL MOTORISTA: "
Una tarde más de lluvia, y yo para no variar, no llevaba paraguas, para colmo llevaba mi vestido blanco y taconazos, esa tarde había tenido una cita con un chico que conocí por Internet, la verdad, es que la cosa salió fatal, el tío sin conversación y con la visión clavada más en mi escote que en mis ojos.
Harta de intentar hablar con él de otra cosa que no fueran foros y Messenger, salí del bar, con la excusa de que tenía que ir a cuidar a mi hermana pequeña. Primero corriendo pues no llevaba paraguas, pero una vez lejos del pesadito, comencé a caminar con paso lento.
La lluvia me encanta, sentir como las gotas resbalan y empapan la ropa y mi cuerpo. A punto de llegar a mi casa y tras varios intentos del destino por llevarme al suelo tras sendos resbalones, me quité los zapatos. No pude evitar fijarme en mi imagen reflejada en un escaparate.
Leer completo...Una tarde más de lluvia, y yo para no variar, no llevaba paraguas, para colmo llevaba mi vestido blanco y taconazos, esa tarde había tenido una cita con un chico que conocí por Internet, la verdad, es que la cosa salió fatal, el tío sin conversación y con la visión clavada más en mi escote que en mis ojos.
Harta de intentar hablar con él de otra cosa que no fueran foros y Messenger, salí del bar, con la excusa de que tenía que ir a cuidar a mi hermana pequeña. Primero corriendo pues no llevaba paraguas, pero una vez lejos del pesadito, comencé a caminar con paso lento.
La lluvia me encanta, sentir como las gotas resbalan y empapan la ropa y mi cuerpo. A punto de llegar a mi casa y tras varios intentos del destino por llevarme al suelo tras sendos resbalones, me quité los zapatos. No pude evitar fijarme en mi imagen reflejada en un escaparate.

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