
En casa de mis padres siempre hubo perros y gatos, a veces en convivencia y otras no. Pero yo siempre me quedé con ganas de tener un perro grande.
Mi madre siempre decía que no, que nos tiraba, que ocupaban mucho y comían mas. Así que siempre hubo en casa Caniches y Pequinés menos el último, un Lhasa Apso que le regalaron. Tras éste último, nunca mas vinieron mascotas a casa, se sufrió mucho con su muerte, por enfermedad grave, y los sentimientos que dejó lo hicieron insustituible.
Ya llevo tiempo viviendo sólo y decidí cumplir mi deseo: tener un perro grande. Estuve mirando por internet informándome sobre las razas grandes, lo que comen, la cantidad que comen... Ahora es todo mucho mas fácil, la información está ahí y hay numerosas webs y foros donde asesorarse, aunque no tengas ni idea.
Luego pensé en adoptar o comprar, y adoptar un perro de la perrera municipal, de la protectora o esperar a que alguien regalara uno, cachorro. Así que me informé del tema de los cachorros y el sólo hecho de pensar que hacían sus cositas por cualquier parte de la casa, me llevó a decidirme por un compañero que llegara algo mas crecidito.

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