jueves, 13 de noviembre de 2014

Efeméride: 25 años de una inundación. Málaga


Lo recuerdo como si hubiera sido ayer. El 14 de Noviembre de 1989 Málaga sufrió una de las mas terribles inundaciones; y no es que no sufriera mas antes o después de esa fecha, sino que esa fue a la que más puntos llegó y a mayor número de personas afectó.

Recuerde el joven lector un pequeño dato, cuando al consultar hemerotecas o leer este estupendo resumen de Diario Sur, que en esa fecha, algo como un teléfono móvil era impensable. Vamos, que no existían, por tanto la única vía de comunicación era el teléfono fijo, que en muchos lugares se cortó, junto con el agua y la luz por parte de las inundaciones. La labor de los medios de difusión como la radio, fue muy importante en ese día y los que siguieron, y también recordar a un colectivo de personas que por entonces eran mucho mas que ahora, los radioaficionados, que realizaron una importante labor al conectarse unos con otros por el aire, desde sus estaciones o sus walkies, en lo que era lo mas cercano al teléfono móvil.

No voy a repetir aquí ni las fotos ni los terribles acontecimientos que en esos días ocurrieron, si el lector quiere verlos, como le he dicho poco antes, en Diario Sur puede consultar un estupendo resumen de relatos, fotografías y entrevistas, así como su hemeroteca. Por tanto lo que haré, será relatar cuál fue mi experiencia de aquel día.

En aquellas fechas cursaba estudios en la Universidad de Málaga, tanto mi hermana pequeña como yo íbamos a la misma zona, aunque normalmente y por horarios ella iba en su coche de segunda mano que le habían regalado por aprobar selectividad y yo en mi moto. Eso si, los días que amanecía con lluvia, intentaba adaptarme y me iba con ella, o usaba el autobús. Esa mañana había amanecido bastante nublado, amenazando lluvia, así que opté por ir a la UMA con mi hermana.

Aproximadamente a las 12 del medio día estaba en el exterior de la facultad y vi como el cielo se tornaba de un color rojizo intenso... No me gustó nada, sobre todo viendo que siendo las 12:20 ningún profesor había acudido a las aulas a dar clases, al menos en mi clase y tampoco en la de mi hermana, así que me fui a hablar con ella, para decirle que mejor que nos fuéramos a casa.

En aquella época las dos únicas maneras de acceder al Campus de Teatinos eran o bien por la Colonia Santa Inés, o bien desde la Autovía, que actualmente lleva al PTA, mediante un "acceso provisional". Por aquellos entonces ni la autovía llegaba al PTA, que no existía. Simplemente rodeaba la zona del Hipercor, de reciente construcción, enlazando con la antigua carretera de Campanillas. Los bloques que rodean Hipercor, apenas existían. (Si que ha cambiado la zona en 25 años si...). Incluso en aquellos años, la gran superficie no era del grupo Hipercor, sino de otro propietario. El citado "acceso provisional" era un tramo de una sola vía en cada sentido, mal asfaltado, que atravesaba un arroyo, hoy en día no se si desviado o soterrado, ya que si se visita la zona, no se ven ni arroyos ni fluviales. La otra zona de entrada-salida, la Colonia, era complicada y mas larga.

Como decía, fui a convencer a mi hermana para que nos fuéramos, y ella, estudiante de primero, era reticente a saltarse clases, por lo que en principio no quería ni hablar del tema. Veinte minutos me costó convencerla, sacarla del aula y mostrarle el cielo, cada vez mas rojo. Y decirle que ese cielo era el típico de una tormenta bastante fuerte, y que si seguíamos allí no íbamos a salir... No fue hasta que empezó a tronar fuertemente cuando ella se convenció de que debíamos irnos. Y marchamos con las protestas y a regañadientes de ella. En el camino de las aulas al parking, apenas 100 m, comenzó a llover. Se daban las circunstancias de que ella llevaba los limpiaparabrisas en mal estado, y en el maletero tenía unos nuevos que había que ponerlos, pero no lo había hecho ya porque hasta ese día no había llovido en Málaga. Por alguna razón me dijo, extrañamente, que condujera yo, ya que ella era reticente a "prestar el coche". Algo me dijo que no había tiempo de cambiar los limpias, así que subimos al coche y salimos de allí.

Al llegar al "acceso provisional" ya lo atravesaba el agua, pero afortunadamente a muy poca altura, por lo que pasamos sin problema. Unos días después me enteré que los que intentaron salir 20 min mas tarde ya no pudieron atravesar dicho acceso. La lluvia cada vez caía con mas intensidad, y aunque los limpiaparabrisas no despejaban bien la luna delantera, caía tanta agua que se podía medio ver, aún así, avanzamos con precaución, aunque sin pausa. Al llegar a la zona de Comisaría Central ya serían aproximadamente la 1 de la tarde. El cielo se había tornado negro, y caía agua intensamente, atravesamos el cruce con dificultad, ya que el agua ya llegaba desde la zona de Carlos Haya hacia Juan XXIII con cierta fuerza y volumen, que se apreciaba al ver a otros vehículos. Desde allí al Puente de las Américas se circulaba sin problemas. Al llegar bajo ese puente, en la Avenida de Andalucía, nos paramos a resguardarnos de la lluvia y cambié los parabrisas. Estando allí, llegó un coche que venía en dirección contraria desde la zona de El Corte Inglés, ya muy afectada a esa hora, diciendo que no se podía pasar, aunque si había visto gente pasando por la zona trasera del edificio de correos, por Avenida de la Aurora. No me paré ni dos segundos mas, me metí en el coche, le dije a mi hermana lo que había y arranqué, sin consultarle, saltando la mediana para coger el desvío hacia el "edificio negro". El desvió estaba inundado y circulaban algunos coches por la zona menos profunda. Aún así, un coche que iba delante nuestro, se caló repentinamente. Lo rodee acelerando fuertemente, con el peligro que suponía ir por el lado donde el agua podía entrar por el tubo de escape, y tuve la suerte de que no fue así. Atravesé la Avenida de la Aurora, con la suerte de que el Río Guadalmedina, aunque se había desbordado por esa zona, toda el agua iba hacia Calle Cuarteles-Salitre, por lo que subir por la cuesta de Correos hacia la Alameda fue una tarea sencilla.

Curiosamente, al llegar a esta zona, aunque todo estaba mojado, y por el río bajaba agua en abundancia, todo parecía que era un día cualquiera de lluvia sin mas... Llegamos a casa a la 13:20...

La semana siguiente fue un caos. Nos enterábamos de las noticias por la radio y no hubo clases. Afortunadamente las líneas de la UMA no estaban cortadas y podías llamar para informarte de cuándo se reanudaban las clases, y en la TV y en la Prensa se sucedían las noticias. Sin duda, ese día tuve mucha suerte, de intuir que algo gordo venía. De no haber salido con esa celeridad de la Facultad, nos habríamos quedado allí aislados en espera de un equipo de rescate, pues a las 13:00 de aquel día, ya no se pudo salir del Campus de Teatinos. Muchas otras zonas de Málaga quedaron completamente aisladas, todo fue un Caos. Otras zonas se salvaron, pero los acontecimientos de aquellos días, quedaron para siempre en la memoria de los malagueños que los vivimos.

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