Whiskey, mi Golden Retriever.

viernes 23 de julio de 2010

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En casa de mis padres siempre hubo perros y gatos, a veces en convivencia y otras no. Pero yo siempre me quedé con ganas de tener un perro grande.

Mi madre siempre decía que no, que nos tiraba, que ocupaban mucho y comían mas. Así que siempre hubo en casa Caniches y Pequinés menos el último, un Lhasa Apso que le regalaron. Tras éste último, nunca mas vinieron mascotas a casa, se sufrió mucho con su muerte, por enfermedad grave, y los sentimientos que dejó lo hicieron insustituible.

Ya llevo tiempo viviendo sólo y decidí cumplir mi deseo: tener un perro grande. Estuve mirando por internet informándome sobre las razas grandes, lo que comen, la cantidad que comen... Ahora es todo mucho mas fácil, la información está ahí y hay numerosas webs y foros donde asesorarse, aunque no tengas ni idea.

Luego pensé en adoptar o comprar, y adoptar un perro de la perrera municipal, de la protectora o esperar a que alguien regalara uno, cachorro. Así que me informé del tema de los cachorros y el sólo hecho de pensar que hacían sus cositas por cualquier parte de la casa, me llevó a decidirme por un compañero que llegara algo mas crecidito.

El arte de comunicarnos

martes 29 de junio de 2010

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Las personas necesitamos comunicarnos. Todas las especies vivas de la tierra se comunican, de una u otra manera. Unas mediante química, otras mediante gestos, poses, gruñidos, etc... Pero las personas tenemos algo que, salvo en ocasiones de disfunción, nos pone en el mas alto grado de la comunicación: La palabra.

Todos nos comunicamos constantemente, pero muy pocos somos capaces de dominar el arte de la comunicación, de emocionar.

La inteligencia interpersonal es la madre de la comunicación. Relacionarse con otras personas no sólo es hablar y hacer gestos.

Todos sabemos que existen personas que se comunican con habilidad, con arte, y que con el dominio de este arte, han conseguido grandes éxitos. Personas con carisma que han sabido transmitir sus sueños y que otras personas quieran hacer lo que ellos consideran correcto.

Algunas de estas personas han nacido con un don especial, se comunican de una manera extraordinaria, casi sin ningún esfuerzo, son claros, especiales fascinantes en su discurso y parecen hipnotizar las multitudes. La gran mayoría no nacemos con esa estrella, pero existe una buena noticia, podemos aprender a comunicarnos de una manera excelente y llegar a ser tan buenos expositores de nuestras ideas como estos grandes hombres.

Paradojas Situacionales del Formador

sábado 19 de junio de 2010

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Es curioso pero el ser humano tiene un comportamiento extraño en cuanto a cómo se enfrenta en la vida a la misma situación en diferentes momentos.

Hace muchos muchos años, cuando me llamaron mis compañeros de clase de FPII de Informática de Gestión (nocturno), que cursaba yo a la vez que Ciencias Biológicas, para que les diera clases de recuperación en una academia (según parece la directora no tenía profesores para dar ese tipo de clases, y los propios alumnos le indicaron que yo podría darles clases, ya que era el que mejor nota había sacado del curso), me puse muy contento y como era jóven, estudiante, y por tanto el dinerito me venía genial, accedí a pesar de ser en pleno verano y además por las tardes que es cuando mas aprieta el calor. La verdad es que me pagaron muy bien, tenía dos grupos, el de mis propios compañeros, otro de 2º BUP (en aquellos entonces) para recuperar una asignatura optativa de informática, y otros tres, estudiantes de varios cursos de Ingeniería Informática, que venían a aprender mecanografía y MS-DOS. Pero "fueraparte" del dinero, que como estudiante es un buen estímulo, nos pongamos como nos pongamos, la satisfacción fue enorme cuando mis compañeros de FPII aprobaron todos, sin excepción.

Pero no es por esto por lo que escribo este artículo, y tampoco lo hago para echarme flores, sino para contaros una enorme paradoja situacional...

En aquellos entonces le cogí el gusto a dar clases y siempre tenía a alguien para ello, en academias o a nivel particular. Una vez que empecé a trabajar en lo mío, la informática, decisión que me llevó alguna bronca en casa dado que abandoné los estudios de Biológicas, las clases particulares pasaron de ser a estudiantes a empresarios y a su personal, para enseñarles como se manejaban los programas que yo mismo hacía para sus empresas.

Después vinieron los chinos con los ordenadores clónicos y me reciclé, empezando a trabajar en un campo diferente, pero nunca abandoné la docencia porque los conocidos siempre sabían de alguna academia donde daban clases y me llamaban a mi para darlas.

Ha sido en esta época de crisis, cuando, al quedarme desempleado, el orientador laboral, viendo mi curriculum, me sugirió que hiciera un curso de Formador Ocupacional y que por lo menos me certificara para trabajar en cursos de la Junta de Andalucía. Ademas el título te vale para optar a empresas que no te conocen, por si sale algún curso. La verdad es que esta formación me está viniendo genial, pero las sensaciones que estoy teniendo son de lo mas paradójicas...